¿Cómo combatir la Inquisición? ¿Cómo puedes ayudar a la libertad de expresión?

 

Un librero ha sido encarcelado por delito de opinión, por publicar libros que ni siquiera ha escrito (ni podido leer, en su gran mayoría), que reflejan no su opinión, sino las diferentes opiniones de sus diversos autores. Ha sido condenado por 16 títulos, básicamente textos históricos sin comentario alguno.

Se le acusó y condenó por racismo, con una chutzpah despampanante, por publicar Nobilitas, un libro escrito por un hindú, que resume el pensamiento de los grandes filósofos occidentales de los últimos 2.000 años.

Se le acusó y condenó por anti-semitismo por publicar un libro del autor judío Israel Adán Shamir, quien se queja de los crímenes del Estado genocida de Israel contra los palestinos. Por otra parte, los árabes también son semitas, pero esos genocidios no les importan, deben contar con total impunidad a su modo de ver. Lo que no debe quedar impune es que alguien se queje de los genocidios llevados a cabo por los judíos, porque quejarse de esto según ellos es justificar el genocidio contra los judíos. ¿Puede haber un mejor ejemplo de chutzpah?

Pero sigamos con más ejemplos, otro de los 16 libros por cuya publicación Pedro Varela ha sido condenado es un texto de lectura obligatoria en las universidades españolas para la carrera de psicología: Raza, inteligencia y educación. Lo edita la propia Universidad. Su autor, ¡otro judío anti-nazi!, que cree en el Holocausto como hecho histórico tal y como hace constar en su libro, ¡es nada menos que H. J. Eysenck, el psicólogo más citado después de Sigmund Freud! Pero en su libro demuestra la diferencia de coeficiente intelectual entre razas con argumentos que no han podido nunca ser rebatidos. Sin embargo, ¡los Garzones que hay por el mundo adelante son historiadores, antropólogos y científicos todo en uno!

Vale, es terrible, es vergonzoso, es indignante. ¿Y ahora qué? Hay múltiples formas de ayudar a exigir la liberación para él y la libertad de expresión para todos. Esperamos tu colaboración, organicémonos.

¿Cómo puedes ayudar? Cualquiera puede ayudar de muchas formas. Sé activo.

·         Promueve el blog de Pedro Varela : libertadpedrovarela.over-blog.com.

·         Envíale tus cartas a prisión, evitando lenguaje soez, gritos de combate o cosas que puedan empeorar más su situación. La dirección de su prisión es:

Pedro Varela Geiss
Centro Penitenciario Can Brians 1.
Apartado 1000
08760 Martorell.
Barcelona

·         Envía tus cartas y correos-e de protesta a los políticos, cuya lista ofrecemos en el blog.

·         Envía cartas al editor a diversos periódicos, las más inteligentes suelen publicarlas por puro afán de polémica. Especialmente en éstas, deberá cuidarse el lenguaje, deberán ser breves y relacionadas a ser posible con algún otro tema de actualidad en el momento de escribirse (es decir, algún otro atropello a la libertad de expresión o algo por el estilo). Participa y convence a tus amigos de participar en nuestras campañas de recogida de firmas contra la abolición de leyes que coartan e impiden la libertad de expresión y que son usadas como pretexto para meter a editores en la cárcel.

·         Igualmente, puedes ayudarnos a organizar en tu ciudad una mesa informativa y recogida de firmas a favor de la libertad de expresión.

·         Protesta contra el fiscal Aguilar. Únete a las manifestaciones que convocaremos contra este fiscal ideologizado, que denuncia tan sólo a sus odiados rivales políticos, y contra su sección politizada creada expresamente contra un sector ideológico concreto, nunca habiéndose procedido contra colectivos de extrema izquierda, o talmúdicos o de bandas islámicas o de inmigrantes (Latin Kings, etc., ésas que en Barcelona se legalizan como asociaciones culturales), etc. Envía también cartas a los medios de comunicación para acusarlo de hacer lo que hace. Entre todos podemos lograr que se siente al otro lado de la sala, como ya le ha ocurrido al corrupto Baltasar Garzón.

·         Participa y convence a tus amigos de participar en las manifestaciones que serán convocadas el primer domingo de cada mes frente a la cárcel donde se encuentra Pedro. Las manifestaciones han de ser en todos los casos propias de personas civilizadas, con slogans y pancartas basadas en los atropellos contra la libertad de expresión.

·         Colabora financieramente para la defensa judicial de Pedro, y para el sostenimiento de este proyecto que es Librería Europa, que debe seguir adelante, como oásis de libertad que provee a todo el mundo de los libros que la moderna Inquisición quiere censurar. En tal caso, la cuenta de ayuda es La Caixa 2100-3003-56-2109609958.

·         Pídenos adhesivos y empapela con ellos tu comarca y allá donquiera que vayas. En cualquier caso, pase lo que pase, no nos amordazarán nunca; y haremos que no les salga políticamente rentable la represión contra nosotros.

·         Lleva nuestras chapas y camisetas, así como otros materiales.

·         Si dominas otros idiomas, ayúdanos en la traducción de nuestros comunicados y a darles la mayor difusión.

·         Si vives fuera de España, puedes organizar manifestaciones frente al consulado o embajada española.

 

 


 

´"EL PAIS", COMENTARIO SOBRE EL ARTICULO PUBLICADO.


La intención del artículo del País (publicado a continuación de este), era acercarse, según su autor, a la figura de Pedro Varela desde un ángulo de proximidad más humano, dejando como tema secundario su estado actual, por lo menos esa era la intención del periodista pero, parece ser que más de una hora de conversación telefónica sobre Varela como "persona" no ha servido practicamente para nada, ya que de los datos que le comentamos solo han sido publicados como apuntes. También le enviamos algunas fotografías inéditas para reforzar el artículo y de esa forma añadir algo de "frescura", pero tampoco se ha publicado ninguna lo que es una verdadera lástima ya que la foto que aparece publicada es sobradamente conocida, esperamos, sin embargo, que el periodista mantenga su promesa de no utilizar las fotografía que le remitimos en otros artículos.

Estábamos esperanzados en leer algo diferente, algo que permitiera a los lectores entender como se pueden separar las inclinaciones ideológicas de las personales, pero nos quedamos con un palmo de narices.

De entrada el artículo tenía que aparecer en el Dominical (lo que prometía una mayor embergadura y la ayuda de color para las fotografías) y acabó apareciendo en la página 13 de la sección Domingo, hasta ahí no tiene demasiado importancia. Lo que nos "chocó", a primera vista fué el titular: "EL NAZI VARELA SIEMBRA CRUCES GAMADAS EN PRISIÓN", un titular muy alejado de la idea original.


A partir de ahí seguimos leyendo repetidamente la palabra "nazi", perdonaríamos el uso de esa forma despectiva de llamar "nazi" al nacionalsocialismo si estuvieramos ante un periodicucho cualquiera pero no frente al diario número uno de España. Tampoco pretendemos que utilicen la difinición "Socialista Nacional" aunque es, etimologicamente, la correcta en castellano ya que en el idioma alemán el adjetivo precede al nombre, pero con "nacionalsocialista" hubiera bastado para no caer en el tópico-típico.

Otra enorme equivocación es escribir que Pedro tiene "un rol victimista". Nada más lejos de la realidad. Pedro Varela es víctima sí, pero no es lo mismo ser victima que victimista. La dignidad de Pedro no le permite hacer uso de ese papel al que se alude, si hubiera sido así, ya hubiera salido de prisión hace meses, porque si Pedro hubiera accedido a renegar de sus creencias y principios y a clausurar la Librería Europa quizás ni hubiera cumplido un solo día de condena, ya que, lo que realmente se buscaba, era acabar con dicha librería y sus publicaciones y de paso poder titular en los medios:
"Varela reniega de sus creencias, gran éxito del sistema del sistema democrático!".

Siguiendo el orden del artículo se alude a varios personajes como Roeder, Irving y Duke y los define como "lider ultraderechista" al primero, "historiador negacionista" al segundo y "ex lider del Ku Klux Klan" al tercero.

Basta con un solo vistazo a esos nombres en el ordenador para saber que Manfred Roeder no fué nunca un ultra derechista (de hecho ningún socialista nacional no ha sido ni es un "ultra"), sino otra víctima como Pedro quien en los años de 2004 y 2005 fue acusado de varios crimenes según la ley alemana, en referencia a acusaciones de incitar al odio y negar el denominado "holocausto". En febrero de 2005, a la edad de 75 años, comenzó a cumplir la sentencia de prisión a la que fuera condenado. En total ha soportado una quincena de años de prisión en un país,como Alemania, cuyo régimen se dice respetuoso con la libertad de expresión.

A David Irving no se le puede tildar de negacionista, sino de honrado. Lo que busca es la verdad y si el negacionismo tiene bases para hacer cambiar la historia oficial Irving las investigará. Si este magnífico historiador fuera un negacionista no hubiera declado falsos los diarios de Hitler que la revista Stern quería hacer pasar por auténticos, un negacionista hubiera apoyado esa falsedad ya que dichos diarios favorecian a su autor.

Ninguna editorial hubiera vendido sus libros si hubiera tenido el menor indicio de que el Sr. Irving hubiera sido un negacionista, para más INRI, el escritor no tiene ninguna simpatía por el socialismo alemán y eso lo hemos oído en directo, mal que les pese a algunos que se creían que si y que escuchando eso tuvieron una gran decepción.

También como Pedro y Roeder, fue condenado en Austria a tres años de cárcel en noviembre del 2005 por ser "culpable" de “trivializar, minimizar y negar el Holocausto”. De esa condena solo cumplió un año, siendo liberado — en diciembre de 2006 — y expulsado de Austria con prohibición de volver al país, después de pagar, claro está, 3.000.000 & en concepto de gastos de juicio.

Y por último, David Duke que, efectivamente, aún siendo un ex lider del KKK fue muchas más cosas teniendo en cuenta su carrera política:
Fue representante de Luisiana (EE.UU), participó en la cámara de representantes de EE.UU, fue candidato a Gobernador de Luisiana, y dos veces candidato a la Presidencia de los Estados Unidos. Duke participó como político del partido demócrata en el senado de Luisiana en 1975. En 1988, estuvo en la primarias demócratas por la presidencia. En diciembre de 1988, cambió su afiliación política del Partido Demócrata al Partido Republicano. Además sirvió en la Cámara de representantes, desde 1990 hasta 1992.

Pero de eso nada, mejor pensar que Duke es un personaje envuelto en una sábana blanca y con un cucurucho en la cabeza y los otros emcionados unos descerebrados fanáticos. Al fin y al cabo "es lo que quiere la gente", verdad? Una buena excusa para ofrecer en lugar de información "más de lo mismo".

En fín, no esperemos la esperanza, al final alguien habrá en los medios que se enfrente a los tópicos y excarbe algo más, imaginamos que el Sr. García autor del artículo habrá hecho lo que ha podido o lo que le han dejado, con nosotros estuvo amable y complaciente en nuestras condiciones y ruegos, le deseamos suerte y le damos las gracias por el intento.

Acacio Luis Friera

Posdata: Jamás he visto a la vista un busto de Hitler de bronce en la librería y menos expuesto como "la joya de la corona".

Del blog Pedro Varela Libertad


"EL PAIS" DOMINGO 15 DE ENERO DE 2012




El nazi Varela siembra cruces  gamadas en prisión


El librero hitleriano rechaza asistir a cursos sobre antirracismo y difunde entre los reos obras revisionistas que lee a todas horas
A Pedro Varela Geiss se le acumulan los papeles en la celda. El librero, que cumple condena en la cárcel barcelonesa de Brians por difundir ideas genocidas, tiene más de mil cartas por responder de sus admiradores -que los tiene- y sigue recibiendo libros de temática nacionalista, los mismos que vendía en la librería Europa y que le valieron la condena. Varela es un nazi convencido hasta la médula, que considera el Holocausto un "mito" y que ha contribuido notablemente a expandir la llamada doctrina del odio. Sus formas, sin embargo, son exquisitas, propias de un caballero. Pese a guardar un busto en bronce de Adolf Hitler como la joya de la corona de su librería, dice detestar la violencia y a los skinheads, ignorantes de la "verdadera" historia del Tercer Reich.


El exdirigente de Cedade pasa el día en la celda respondiendo a cartas de sus seguidores y devorando libros
Su influencia como alentador ideológico del nazismo en Europa está fuera de toda duda; su trayectoria de fervoroso nacionalsocialista es larguísima. A partir de los 15 años entró a formar parte del Círculo Español de Amigos de Europa (Cedade), creado en Barcelona y uno de los grupos nazis mejor organizados del continente. Varela se convirtió en un referente del revisionismo e hizo de la negación de la Shoah la razón de ser de Cedade, entidad que presidió desde 1978. Su encarcelamiento, hace 13 meses, le ha permitido presentarse ante los suyos poco menos que como un mártir y un represaliado político, que malvive en una celda solo por vender unos cuantos libros que cuentan una realidad que el establishment y los judíos pretenden hurtar al ciudadano. Su rol victimista le llevó a compararse, durante el juicio en el que fue condenado a un año y medio de cárcel, con personajes como Jesucristo, Juana de Arco o Indira Gandhi.


Varela pasa sus días respondiendo cartas y leyendo libros que se hace llevar a su celda porque, aunque le gustaría practicar deporte, "los funcionarios no le dejan ir al gimnasio", denuncia su abogado. Su voracidad con la palabra escrita y la falta de espacio le hicieron concebir una idea: ¿Y si se pudieran compartir las obras de temática neonazi con el resto de presos? En octubre del año pasado, el librero depositó en la biblioteca, sin autorización de los responsables del centro, seis títulos -Manual del jefe de la guardia de hierro, Pruebas contra el holocausto, El pensamiento wagneriano, El franquismo, La historia de los vencidos y El obispo Williamson y el otro negacionismo- para "hacer publicidad entre los internos", según el informe redactado por los responsables de Brians que acordaron su sanción.


Esa sanción "grave" impuesta a Varela por proselitismo se suma a otras conductas que le han impedido disfrutar del tercer grado. Con toda probabilidad, el librero cumplirá hasta el último día en la cárcel -su condena expira a finales de marzo- porque no se ha rehabilitado ni ha querido hacerlo. En la librería Europa, registrada por los Mossos d'Esquadra en 2006, Varela vendía decenas de títulos que ensalzan el nazismo, niegan el Holocausto y menosprecian a otras etnias. A tal condena, tal tratamiento. Los responsables de Prisiones pensaron que sería buena idea que participase en cursos y charlas con la comunidad judía y organizaciones antirracistas. Varela, firme en sus convicciones, les mandó a paseo (educadamente, eso siempre) porque consideraba aquello poco menos que un lavado de cerebro.


El librero, nacido el 9 de octubre de 1957 en una familia afín al franquismo, sí se prestó a participar en otros trabajos sociales: ayudó a la Cruz Roja y a las Hermanitas de la Caridad de la Barceloneta. Las monjas quedaron encantadas con el personaje, cuyo poder de seducción y modales exquisitos le reconocen hasta sus detractores más tenaces. Tanto, que la madre superiora acudió poco después a la cárcel a interesarse por el librero, que se define como católico practicante. "Hay mucha gente que se siente atraída por su cortesía, su vasta cultura y su savoir faire. Tiene un gran poder de convicción, aunque nunca le he visto usarlo: no le gusta comer el coco a la gente", replica Acacio Luis Friera, amigo íntimo del librero y creador de la web que pide su puesta en libertad.


Su apellido materno, Geiss, de origen germánico, sugiere un nexo familiar que podría haber despertado en el joven Varela una simpatía hacia la historia alemana. Pero no hay rastro de ese pasado y, en realidad, es el único miembro de la familia que ha abrazado los postulados del nazismo a través de la política y de los libros, con el impulso de la editorial Ojeda y la creación de la librería Europa (en 1991), por donde han desfilado personajes como Manfred Roeder -líder ultraderechista condenado en Alemania por participar en atentados xenófobos-, David Irving -historiador negacionista- o David Duke, exlíder del Ku Klux Klan. Su primer impulso adolescente, sin embargo, fue ser piloto de caza: desde pequeño se sintió fascinado por la segunda contienda mundial y los combates en cielo europeo de la Luftwaffe.


Sus amigos dicen que, en prisión, Varela mantiene el carácter. Y también, la misma obsesión por la lectura y el conocimiento. El librero tiene dos carreras (Historia y filología alemana) y habla alemán, inglés, italiano y danés. El régimen penitenciario le está dando algunos problemas: acostumbrado a una dieta de "vegetariano radical", Varela sufre "déficit de vitaminas", razón por la cual, según su abogado, se le está cayendo el cabello y se le han roto las uñas. En Brians también se ha negado a recibir vacunas porque prefiere la medicina natural.


Dice Friera que Varela detesta la violencia y que por eso no le gustan los skinheads. En ocasiones ha tratado de "orientar" a los cabezas rapadas asiduos de la librería Europa, que pese a las investigaciones judiciales permanece abierta al público en el barrio de Gràcia.


Varela, que está casado y es padre de una hija de tres años que vive fuera de España, es recalcitrante y reincidente. En 2008, la Audiencia de Barcelona le rebajó a siete meses una condena después de que el Tribunal Constitucional dictaminara que la sola negación del genocidio judío no es delito. Y mientras está en la cárcel, un juzgado de Barcelona le investiga por un presunto delito contra la propiedad intelectual: el librero editó y vendió ejemplares del Mein Kampf de Hitler sin permiso del Estado Libre de Baviera, que es propietario de los derechos de autor.
Su amigo Friera insiste: "Él cree firmemente en todo lo que dice. Y lo que sí tengo claro es una cosa: que nadie le va a hacer cambiar de idea nunca". -

Jesús García




Varela se prepara para salir de la cárcel acusando a Justicia de “lavarle el cerebro”.


El librero neonazi de Gracia cumplé condena el 12 de Marzo pero tiene causas pendientes.

El 12 de marzo Pedro varela, el dueño de de la tristemente célebre librería neonazi de la calle Séneca, siempre abierta, saldrá de la prisión de Brians sin haber meodificado ni un milímetro la actitud que le llevó a cometer un delito de difusión de ideas genocidas. Varela, que ha sido sancionado en la prisión por hacer “publicidad” de los libros por los cuales fue condenado, recupera la libertad acusando a Justicia de querer “lavarle el cerebro” durante el tiempo que ha estado recluido.

El dueño de la librería Europa se habrá pasado un año y tres meses en prisión leyendo, dibujando y recibiendo soportes presenciales con alguna manifestación ultra en la puerta del centro penitenciario, en la calle con pegatinas que una plataforma de soporte ha ido distribuyendo y en la red con el blog que también han ido llenando los activistas neonazis. Uno de los episodios más polémicos, sin embargo, habrá sido, sin duda, la carta de la Nunciatura Apostólica en España del septiembre pasado en el que consideraba “lamentable” el encarcelamiento del dirigente neonazi.
En la prisión el departamento de Justicia ha intentado hacer su trabajo de reinserción invitando al condenado a participar en cursos y charlas contra el racismo pero Varela se ha negado una y otra vez porque, según su abogado, Fernando Oriente, se expone a un “lavado de cerebro”. En este contexto, Justicia le ha negado la concesión del tercer grado argumentando que su rehabilitación no ha tenido éxito. Si eso no hubiera sido así, Varela habría sido puesto en semilibertad antes de la previsión actual de libertad total del mes de marzo.

Una de las pruebas del fracaso en el intento de rehabilitación de Varela en la cárcel ha siso el episodio por el cual el librero habría introducido seis libros en la biblioteca del centro penitenciario ( Manual del jefe de la guardia de hierro, Pruebas contra el holocausto, El pensamiento wagneriano, El franquismo, La historia de los vencidos y El obispo Williamwon y otro negacionismo) que son similares en temática a los ejemplares que habían sido incautados por los Mossos d’Escuadra y que dieron pie a su condena por difusión de ideas genocidas.
El fiscal de delitos de odio y discriminación, Miguel Ángel Aguilar, no podrá impedir la salida de prisión de un condenado que considera “reincidente” por ser condenado en 2008 por hechos similares. No obstante esto, Varela tiene otra causa pendiente y curiosa: un delito contra la propiedad intelectual por editar y vender copias de Mein Kampf, los derechos de autor del cual son propiedad del estado alemán de Baviera.


"EL PAÍS" SOBRE PEDRO VARELA



Ante todo queremos decir que estamos en completamente en desacuerdo con la versión de los hechos que a continuación se exponen. Pedro Varela dará la pertinente réplica a los mismos en cuanto le sea posible acceder al contenido de este artículo.


Sancionado el librero Varela por difundir obras neonazis en la cárcel


Pedro Varela Geiss, el librero barcelonés condenado por difundir ideas genocidas, pasa sus días como reo leyendo. También dibuja, escribe cartas y va al gimnasio cuando le dejan. Pero, sobre todo, lee. Tanto y a tal velocidad que, el pasado octubre, la celda que comparte con otros cuatro hombres en Brians 1 se le quedó pequeña. Varela decidió depositar siete de sus libros en la biblioteca del centro, al alcance de los otros presos, y ha sido sancionado por ello.


Los responsables de la prisión entienden que el librero, que califica de “mito” el Holocausto, se ha dedicado a hacer proselitismo. “Usted hace publicidad entre los internos, indicándoles que los libros están a su disposición en la biblioteca e invitándoles a leerlos, explicándoles que son libros que versan sobre su ideología”, recoge el acuerdo sancionador, que le castiga con 10 días de privación de pase y de actividades recreativas.


Varela llevó, sin autorización, seis títulos —Manual del jefe de la guardia de hierro, Pruebas contra el holocausto, El pensamiento wagneriano, El franquismo, La historia de los vencidos y El obispo Williamwon y otro negacionismo— a la biblioteca. Los funcionarios también le requisaron otro libro, Los crímenes de los buenos, que dejó “deliberadamente a la vista en el lugar que habitualmente ocupa en la sala de lectura”.


Varela fue condenado a un año y tres meses de cárcel y está previsto que a finales de marzo quede libre. Su abogado, Fernando Oriente, lamenta que el Departamento de Justicia no le haya concedido el tercer grado porque considera que la rehabilitación del librero no ha sido exitosa. Varela se ha negado a participar en cursos y charlas contra el racismo porque cree que se expone a un “lavado de cerebro”, según su abogado.


El letrado se ha adherido al indulto solicitado por una tercera persona para Varela. El fiscal de delitos de odio y discriminación de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, se ha opuesto de forma contundente a la petición de la medida de gracia. El informe del fiscal sostiene que Varela es “reincidente” —fue condenado, en 2008, por un hecho similar— y que tiene una causa pendiente en un juzgado de Barcelona por un delito contra la propiedad intelectual, ya que editó y vendió copias del Mein Kampf, cuyos derechos de autor son propiedad del Estado alemán de Baviera.


El fiscal insiste en que no hay ninguna “circunstancia excepcional” que justifique el perdón y recuerda que, según los informes de Brians, Varela “no se responsabiliza de los hechos de una forma clara, sincera y creíble”. Tampoco se ha implicado, dice, en los programas de rehabilitación que se le han ofrecido.


El informe del fiscal sostiene que Varela es “reincidente” y que tiene una causa pendiente en un juzgado
Aguilar saca a colación la sanción impuesta a propósito de la entrada de libros: “Ha sido objeto de un expediente penitenciario por la presunta comisión de dos faltas graves, entre ellas haber introducido indebidamente ejemplares de la línea editorial que fue objeto de condena, y ello con el fin de ser difundida entre los internos que tienen acceso al servicio”. La petición de indulto, en cualquier caso, es más un gesto que otra cosa: para cuando se haya tramitado, Varela ya habrá abandonado la cárcel, pues su salida está prevista para marzo.


Los presos tienen derecho a recibir paquetes con algunos objetos o bienes que necesiten; entre ellos, los libros. “En España no hay libros prohibidos, así que no sé por qué motivo el funcionario de turno tiene que dedicarse a examinar el contenido de esos libros”, protesta Oriente, que lamenta el trato que los responsables de Brians 1 están dando a Varela. “Ya antes de que se iniciase el expediente sancionador por el tema de los libros, tenía restringido el acceso a la biblioteca y a otros lugares, no sabemos muy bien por qué”, expone.


En sus alegaciones, Varela precisa que uno de los libros —El Franquismo— no es suyo y sostiene que no dejó ningún ejemplar a la vista. “Yo no hago publicidad entre los internos del centro”, aseguró en réplica al informe de los funcionarios. Su abogado recuerda que Varela “fue condenado por distribuir libros, no por leerlos”. Oriente ve un contrasentido que la sanción acuse a Varela de “desobedecer órdenes legítimas” y se refiera al asunto de los libros como un hecho de “ideología”. La sanción de la comisión disciplinaria es de carácter grave. “Ahora ya tienen una excusa más para denegarle una vez más el tercer grado, esta vez por mal comportamiento”, añade.

 


PEDRO VARELA, EL DISIDENTE

Traducción del artículo publicado el pasado día 22 de Octubre de 2011 titulado "DER DESSIDENT" .

La indignación mundial parecía un terremoto. Un estado condenaba a un disidente a una penitencia de cárcel por unos años porqué – según la prensa cercana al gobierno - difundía  rumores y de esta manera trataba de conseguir la caída del sistema.

El disidente actuaba de forma subversiva. Los políticos de todo el mundo reaccionaron enseguida y protestaron claramente. Amnistia International, la organización por los derechos humanos, intervino pidiendo a los activistas: Por favor, escribid por email, fax o correo a los funcionarios de este gobierno, y pedid acabar con el impedimento, a las personas de diferente parecer político, de poder exigir reformas politicas de manera pacifica.

Los politícos alemanes hablaron de un escándolo y algunos exigieron reflexionar sobre las relaciónes económicas con el país opresor, mientras se encerraba en la cárcel a sus propios ciudadanos a causa de crimenes de pensamiento.

 Aproximadamente al mismo tiempo, en otro país, se reprochó a otro disidente acusándole de  difundir escritos que amenazaban la paz pública. Cuando entró en el cárcel, un pequeño grupo de manifestantes se reunieron con letreros que decían: ¡¡Contra la inquisición moderna, libertad de expresión para todos, por la libertad de palabra y pensamiento!!. Ninguna cámara de televisión, ningún miembro de la prensa recogió esta escena y ningún político extranjero protestó en la embajada de ese país, y Amnistía Internacional ni conoce tan siquiera el nombre del preso político. El comercio con este país siguío exactamente igual. Al contrario, en breve enormes ayudas económicas y financieras se harán desde Alemania a ese país.

Mientras que Europa protesta en el primer caso, el silencio es total en el segundo caso.

¿La razón?: En el primer ejemplo, se trata del activista chino por los derechos ciudadanos Liu Xiaobo, en el segundo del  intelectual, revisionista y librero español Pedro Varela. ¿ Quién ? Naturalmente en Alemania, no se conoce al preso español Pedro Varela. ¿ Por qué ? Al contrario de su compañero de fatigas chino Liu Xiaobo, Varela no recibió el Premio Nobel en ausencia, no fue entrevistado infinidad de veces y ni una vez se publicó una imagen empatíca sobre él. Solo con motivo de su ingreso en prisión en Diciembre 2010, se pudo leer alguna reseña en la prensa.

Pero exactamente al mismo tiempo, se fueron publicados artículos en los periódicos de todo el mundo donde se celebraban la mejora de las condiciones penitenciarias para Liu Xiaobo. El disidente chino recibió incluso comida especial en lugar de la común.

¿ Y como son las condiciones penitenciarias para Pedro Varela ? Había que examinarlas, porqué en principio está permitido a la prensa visitar a un preso español. España es un Estado de Derecho y miembro de la EU. Los derechos humanos están vigentes allí (España), al contrario que en China – lo sabe todo el mundo. El centro  penitenciario Can Brians, cerca del pueblo Martorell, no tiene una buena reputación. Amigos de Varela comentan condiciones escandalosas. Una cosa es segura: Varela  no recibe comidas especiales como Liu Xiaobo.

La redacción de Zuerst quería saberlo con detalle. La fecha y el lugar se concretó después de que, en una carta, Varela nos comunicó que la dirección penitenciara había dado permiso para recibir a unos periodistas provenientes de Alemania. Varela esperaba nuestra visita con alegría, significaba un éxito pues rompía el silencio sobre su caso, ya que a la prensa europea no le interesa el revisionismo histórico en absoluto.

Al mismo tiempo era una prueba de resistencia para comprobar los derechos humanos, no solo en España, sino también en toda la UE.

Para comprender el escándalo de la justicia alrededor de Varela, hay que hacer un poco de historia. El librero, nacido en Barcelona en 1957 vivió su juventud durante el franquismo. En 1978, fue elegido presidente del Circulo Español de Amigos de Europa (CEDADE).

Esta organización, fundada en 1966, la formaban, entre otros, simpatizantes de Falange Española, una organización  cercana al gobierno de Franco. Después de la muerte del General, la situación política en España cambió. El Rey Juan Carlos transformaba el país en una monarquía y la influencia de comunistas y socialistas fue al alza.

Al cabo de poco tiempo, intelectuales como Pedro Varela se convirtieron de legales en disidentes, no porqué cambiaran ellos sino el estado . En 1993, CEDADE fue disuelto oficialmente. Algunos de sus miembros se unieron al Partido Popular, otros a otros partidos de Derechas, y otros como Varela, continuaron siendo independientes.

Este joven español, que habla varios idiomas con fluidez, viajó a través de Europa y América del Sur trabajando incansablemente por sus ideales. A la vez, rehuía los tópicos usuales porque era, y es, un intelectual en todo el sentido de la palabra, no un proletario gritando.

Sus mensajes, políticamente incorrectos, los trasmite de una forma directa y clara. Pero no solo habla sobre politica, síno también lo hace de otras cosas como el deporte ya que él mismo es un deportista entusiasta. Ir en bicicleta, subir a las cumbres de las montañas y el remo son sus pasiones, además es un admirador de  la música de Richard Wagner y de los bailes populares del norte de Europa. Es de suponer que Varela suponía, para los políticos de la izquierda, un peligro vivo de la época franquista

La librería de Varela se puede encontrar solamente, si se conoce la dirección. Está en una pequeña calle y no tiene un gran escaparate. El tipo de  libros que ofrece es curioso ya que las opiniones discrepantes sobre la historia del Holocausto están castigadas con prisión desde hace mucho tiempo en Alemania, en cambio, España no existían problemas para su difusión.

En la Libreria Europa  hay una gran cantidad de esos libros y, sorprendentemente, en otros idiomas como el italiano, el francés, el sueco, el iraní, el inglés, el egipcio, ect... lo que supone que existe una libertad de difusión que, por lo menos, extraña al público alemán.

En ellos se evalúan los acontecimientos en los campos de concentración de Auschwitz, Treblinka y Sobibor y la persecución de los Judios Europeos donde se detalla su transporte, se reflexiona sobre la capacidad de los crematorios y se analizan las condiciones técnicas del funcionamiento de las cámaras de gas. Por los ojos del lector pasan las fotos de niños judios llenos de pánico, presos muertos de hambre y montones de cadáveres. ¿Pero legaliza el horror prohibir exámenes, publicaciones y opiniones?

Una pregunta que, especialmente ente juristas y activistas por los derechos civiles, se discute intensamente.

 

Lo que estaba prohibido en Alemania, era completamente legal en España hasta la mitad de los años de los años noventa. En 1996. el gobierno de Madrid introdujo una ley que ponía bajo pena de prisión la difusión de opiniónes discrepantes sobre el Holocausto (Negación del Holocausto).

Para Varela significaría una lucha constante durante muchos años con la justicia española.

En 1998, fue condenado por el juzgado municipal de Barcelona a cinco años de prisión, y más de 24.000 libros fueron confiscados o destruidos. Pero el disidente interpuso un recurso de apelación a los jueces del Tribunal Supremo diciendo que la ley sobre la Negación del Holocausto era incompatible con el derecho a la libertad de expresión.

Pasó nueve años esperando la decisión final desde Madrid. Durante este tiempo Varela se encontraba, más o menos, fuera de la ley. Su pasaporte fue retirado, y regularmente se confiscaban libros en su libreria con razzias de la policía autónoma.

 

Entonces, en Noviembre de 2007 llego la noticia: Los jueces ratificaron que la ley sobre el Holocausto era incompatible con el derecho a la libertad de expresión. Los jueces no aceptaban el argumento de que los judíos podían sentirse ofendidos o amenazados por la negación del Holocausto. Al contrario: El tribunal consideró que es esencia de toda libertad de expresión que alguien, una persona o un grupo, se sienta ofendido por esa libertad de expresión. Esa sentencia  fortaleció los derechos civiles y paró la criminalización de las opiniones históricas.

A Pedro Varela este éxito le pareció la interrupción final de su persecución como librero por difundir libros con opiniones discrepantes. Pero, pocas semanas después , recibió una nueva acusación. La fiscalía utilizó un vacío en la sentencia del Tribunal Constitucional de Madrid. Varela no ya fue acusado a causa de  Negación del Holocausto pero si de la de Aprobación del Holocausto. Es un cambio que le deja sin habla: ¿ Como se puede aprobar algo de lo que uno está convenido que no ha tenido lugar?

Los jueces encontraron una argumentación por la que pudieron condenarle de nuevo : Como Varela se siente, evidentemente,  cerca a las ideas del nacionalsocialismo y además vende libros defendiendo el Estado NS, aprueba automáticamente el Holocausto porqué éste es una parte fundamental de la ideología NS. Pedro Varela no niega por su parte que está ideológicamente cerca del nacionalsocialismo, pero insiste que ni la ideología NS,  ni el programa del NSDAP  incluyen la idea de la exterminación de los judios.

Nadie le podía negar el derecho a definir su propia posición ideológica ya que está convencido de que la idea humanística de la comunidad de los pueblos es el núcleo de esa ideología que él defiende. Y dichas razones son lógicas porque, como europeo convencido, es simpatizante de las ideas NS. Son sueños extraños e ideas irritantes ya que el europeo normal está convencido que se tiene que establecer la dictadura del proletariado para obtener automáticamente el paraíso de la libertad e igualdad. Para el europeo común, las posiciones de Varela son, al menos, tan extrañas, exóticas y peligrosas como las ideas liberales de Liu Xiaobo para los chinos.

 

Desde el 12 de diciembre de 2010 Pedro Varela está en prisión. En Junio de 2011 los redactores de Zuerst quieren recibir información de este caso directamente de Varela ya que sus opiniones son tan importantes para él que está en la cárcel por ellas. Queremos comprender porqué su persecución es tan importante para esa parte de la justicia que se enfrenta con la decisión del  Tribunal Constitucional.

Delante de la entrada principal del centro penitenciario, aproximadamente  a una media hora desde Barcelona, se encuentran unos cuantos visitantes. Existe el típico desorden mediterráneo, unas personas pasan por las estrechas puertas de control, mientras otras salen al mismo tiempo. Es día de visita. El sol quema durante la larga cola que se mueve lentamente hacia la entrada. Pero para los redactores de Zuerst las puertas del centro penitenciario quedan cerradas. De repente no se sabe nada de nuestra visita ni del permiso concedido. No hay ningún responsable de la dirección del centro ni nadie capaz de entender ni hablar inglés. Los esfuerzos para encontrar una persona competente duran varias horas, pero sin éxito.

Por fin la dirección del centro da a entender que alguien le ha puesto un bozal. Habría que  dirigirse a la administración superior en Barcelona para obtener el permiso. Al mismo tiempo nos fue hecha la pregunta de cuanto tiempo nos íbamos a quedar en Barcelona. En otras palabras:

¿ Cuanto tiempo tenemos para hacerles esperar?

Por la mañana tenemos la respuesta de la Administración de Justicia de Cataluña en Barcelona. Una empleada amable, avisada de nuestra aparición, nos comunica que, desgraciadamente, Pedro Varela no puede tener entrevistas y que la competencia del asunto no está en Barcelona sino en Madrid.

-¿ Todas las visitas a presos por periodistas tienen que ser permitidas por el Ministerio Español de Justicia ?- le preguntamos.

La empleada símpática sonríe avergonzada, marca un número de teléfono de Madrid y nos da el auricular:

-¿ Habla alemán ?-pregunto.

-No. – me responden.

-¿ Inglés ?

-No.

-¿ Y usted, habla español?-me contestan.

-Desgraciadamente no.

-¿ Francés ?

-Oui, un peu

-¿ Cuanto tiempo calculan quedarse?

- El tiempo que sea necesario- es nuestra respuesta.

-Será muy, muy dificil... -dice la funcionaria- tengo el acta penitenciara delante de mi. Por el momento solamente puede recibir visitas de familiares y amigos, y también ellos necesitan permisos que llevan algún tiempo.

-¿ Las autoridades españolas tienen que ocultar algo de este caso ?  

La funcionaria no quiere contestar a eso.

-¿ Se quiere impedir que el caso de Perdo Varela sea discutido en la prensa alemana ?

De eso tampoco no sabe nada.

-¿ La libertad de prensa no existe en este caso?

Preguntas y más preguntas, y una señora con paciencia infinita que no sabe las respuestas, pero cuya compasión es encantadora.

 

Fernándo Orientes es el abogado de Pedro Varela. El jurista de Barcelona parece como un representante de otra época, igual que su cliente. Tiene la conducta de un hidalgo español. Su dedo lleva un anillo de sello, su barba es de una extravagante elegancia.

En la Libreria Europa nos espera a los periodistas alemanes que tratamos insistentemente hablar con su cliente. Orientes no se sorprende de lo que nos ocurre y hace reproches a la justicia española.

Lamenta que se trate de reeducar a Pedro en la prisión.

 

-¿ Reeducación política en una prisión europea ?

Orientes asiente con la cabeza.

-Pero estamos en España, no en Corea del Norte o China.

Fernándo Orientes se encoge de hombros con resignación.

-¿ Las organizaciones por los derechos humanos se han interesado por el Caso Varela?

El abogado sonríe amargamente y niega con la cabeza.

-No, el interés público por el caso de mi cliente es muy poco“, responde en voz baja.

 

Durante la entrevista, los empleados de Varela preparan con tesón los paquetes para el envío de libros. La Librería Europa debe continuar aunque su dueño esté en prisión. Sus empleados tratan de visitarlo tantas veces como les es posible y hacerle el tiempo en el cárcel más agradable con libros que le envían. Los colaboradores de Pedro Varela están acostumbrados a los ataques de grupos violentos que dejan cada vez un rastro de destrucción, la última en Septiembre 2010, pero ellos resistieron y abrieron las puertas pocos días después.

Mirando los libros se ven muchos que tratan del Tercer Reich y de los movimientos fascistas en Europa y América del Sur, pero también se encuentran el Libro Rojo de Mao y los escritos de Lenin. ¿Se objetó alguna vez contra la literatura comunista ? Porque en el Libro Rojo se puede leer: Una guerra revolucionaria es un antídoto que no solo destruye el veneno del enemigo sino que también purga nuestra propia suciedad.

 

Una de las empleadas ríe y lo niega:

-No tenemos problemas con la literatura comunista.

 

Fernándo Orientes nos comenta:

-El difundir o glorificar los ideas comunistas no es causa jamás de una detención en España, aunque los millones de víctimas de regímenes comunistas son indiscutibles..

El 3 de Junio 2011 el Tribunal Constitucional Español decidió que la difusión de la ideología nacionalsocialista no era un crimen.

-Sostener una ideología no es punible, independientemente de que ideología se trate, -dice el juez Adolfo Prego. Pero para Pedro Varela esa conclusión llega demasiado tarde.

Aún le quedan unos meses en prisión. A Liu Xiaobo le quedan unos años, pero con comida especial.

M. Ochsenreiter


Pedro Varela. Cartas desde la Prisión

 

Carta  Nº 34. Junio2011

¿Donde estas camarada?

Ahora que la primavera está ya exuberante, el ánimo se solaza con los recuerdos de la alta montaña.

Uno de los alpinistas a quien añoro estos días se llama Rex. Era un gran amigo. ¡Habíamos hecho tantas ascensiones juntos!

Estaba lleno de energía, siempre dispuesto a ponerse en marcha y acometer las mayores empresas. Era paciente, leal, siempre cariñoso y bonachón. Pero tenía un vozarrón de bajo que emanaba autoridad.

Para mí ha sido un fiel camarada los últimos catorce años. Al menos el tiempo que podía gozar de su compañía, porque mi hermana Maite (q.e.p.d.) y mi sobrina estaban enamoradas de él, de su porte y buena planta, de su devoción hacia ellas y la varonil protección que les brindaba. Se puede decir que era el hombretón de la casa.

De hecho, recién nacido se lo presenté a ambas, que podrían cuidarle mejor que yo mismo, dados mis constantes viajes de trabajo y excursiones los fines de semana. Era como una bolita de peluche, un encanto que apetecía comerse a besos. Su destino era venirse conmigo. Encontrándome un domingo aprendiendo a montar a caballo, en el picadero me dijeron que tenían que deshacerse de unos cachorros; pregunté el motivo, alegando que no habría sitio más idóneo para ellos que ese lugar en el campo. Era evidente, respondieron: si crecen aquí acabarán persiguiendo a los gatos. Si éstos se van, volverán ratas y ratones. Y los caballos, con todo lo grandes que son, no gustan de roedores cerca. En previsión de lo que podría cernirse sobre ellos, llamé a mi amigo Nicolás, que de inmediato acogió a la hembra y el macho se vino a mi casa.

Cuando creció se convirtió en un magnífico ejemplar de mastín español, alto, fuerte a base de largas caminatas y pacífico por naturaleza. Todavía el verano pasado hicimos una ascensión juntos, poco antes de caer enfermo.

Para San Juan, como cada año, salía corriendo y se escondía dentro de casa como un vulgar cobardica. Aún veo su estampa esbelta, con las cuatro patas encima de la cama de mi cuarto, buscando refugio, mirando a través de la ventana, con toda su atención puesta en los fuegos artificiales del vecindario, que si a nosotros nos deleitaban, a él le aterraban. Entonces tenía que hacerle bajar, armado con la escoba, de lo contrario ahí se quedaba, hasta que el infernal ruido hubiera pasado. Luego siempre me arrepentía, porque en el fondo él se iba a mi cama pensando encontrar protección y cariño ante algo tan terrorífico como aquella colorida guerra aérea.

Y siempre había estado muy dispuesto hacia mí. Cuando andaba despistado y no le hacía caso, se me acercaba y metía su enorme hocico bajo el brazo, reclamando su indispensable porción de cariño, como diciendo: “¡Hey! ¡Que yo también existo, estoy aquí!” Una vez confirmaba que le queríamos mucho, se retiraba en busca de sombra a la espera de cualquier movimiento para ser el primero en aproximarse a la puerta de salida.

Era un excursionista sin par. Le encantaban los prados de alta montaña, hasta el punto de que nada más verlos se ponía a correr como un loco dando vueltas a gran velocidad, se tumbaba para salir disparado de nuevo y volver a retozar patas arriba. ¡Había que verle cuando llegábamos a las zonas de nieve! Hundía su enorme cabezota en el helado elemento, subía el trasero, bajaba los cuartos delanteros, y cual máquina quitanieves disfrutaba abriendo un surco en el blanco manto.

¡Y cuántas guardias había montado en la librería Europa, cuidando de mi hermana! Era parte del equipo en la casa. Lógicamente consideraba que todos los que entraban a buscar libros debían de ser de la familia y, como sabía que lo políticamente correcto entre los de su raza era hacerlo, no consideraba en absoluto indecoroso oler el trasero a todos los clientes, hasta cerciorarse de que, efectivamente, eran tan buena gente como él mismo. Con todo y a pesar de su rostro amable, algún lector había que no estaba muy de acuerdo con esa costumbre canina, y un día tuvimos que suspenderle de empleo y sueldo, hasta que entendiera que entre los mamíferos verticales bípedos implumes no estaba bien visto olisquearse la entrepierna.

En casa de mi hermana tenía él un gran amigo, Bongo, un gato sin rabo la mar de cariñoso y divertido. Habían crecido juntos desde su más tierna infancia, y eran como hermanos pero sin el “como”. Claro que el uno era enorme y el otro entero no hacía el tamaño de la cabeza del primero. Pero eso no era óbice para que se comportaran como tales. Cuando Rex descansaba con su cabezota dormitando sobre las frías baldosas que tanto le refrescaban, Bongo se acercaba sigiloso e inopinadamente le arreaba un zarpazo al muy sensible morro perruno, para desaparecer de inmediato como un rayo pasillo abajo, puesto que Rex se había levantado como furia que lleva el diablo. Cuando al final lo tenía acorralado, la cabezota del gato desaparecía literalmente dentro de sus enormes fauces. Pero era sólo un juego, ni siquiera le mordía. Bongo estaba tan tranquilo, convencido de que el grandullón abriría esa bocaza dentro de la cual todo estaba tan oscuro. Los dos hacían su papel y disfrutaban haciéndolo. De hecho, no se imaginaban estando el uno sin el otro.

Un día que se encontraba a solas en la terraza, ciertos gamberretes se dedicaron a tirarle petardos por el patio interior desde el edificio contiguo. De ahí le venía su fobia al día de San Juan: era una declaración de guerra de los humanos a los cuatro-patas, cuyo sofisticado sistema de radar y detección sufría lo indecible ante semejante despliegue de bombardeos terroristas.

Desde entonces no hubo puerta que se le resistiese y que no destrozara, cuando tales ataques auditivos tenían lugar. Es lógico. ¿A quién le gusta ser torturado?

Un día mi hermana Maite se fue con mi madre, que la estaba esperando al otro lado del umbral entre las dos vidas, la que es sólo un sueño —ésta de aquí—, y la verdadera —que es para siempre—, a un paso de aquélla.

Así que Rex y mi sobrina —al menos temporalmente— se vinieron conmigo a casa sin problema, porque para él yo representaba salir fuera, largos paseos en coche y finalmente su paraíso, la montaña y todo lo que ella representaba: árboles, hierba, arroyos, grandes espacios abiertos, aire puro, correr, subir, bajar y absoluta libertad de acción. Podía irse bien lejos, que él siempre encontraba el camino de vuelta. Y era francamente incansable.

En las ascensiones donde era necesario “grimpar” los últimos centenares de metros, intentábamos convencerle de que nos esperase con algo de comida un poco más abajo. ¡Tarea inútil! Él tenía tanto derecho como nosotros a hacer cima. ¡Y vaya si la hacía! Creo que fue en la Pica d’Estats donde, a pesar de hacerme sufrir y de sus almohadillas ensangrentadas, sus cuatro patas le pusieron en el pico. Los daños colaterales en su sistema motor no eran nada que no pudiera ser reparado con unos buenos lametones que dejaban el tren de aterrizaje como nuevo y dispuesto para la próxima excursión.

Cuando me iba a trabajar los lunes, siempre se dirigía como una flecha al portón del coche, pensando que volvíamos a la montaña. Me miraba con la cabeza ladeada esperando la deseada orden: “¡Sube!”, que no se producía. Él no entendía por qué no podía ser domingo cada día, con lo bien que se lo pasaba apuntándose a nuestra cordada.

Cierto, a pesar de lo maniáticos que éramos en la familia con sus muchos pelos en la tapicería del coche, la limpiaba a gusto. No podía dejar de llevarle de excursión, porque su felicidad era la mía y verle disfrutar un auténtico placer para el alma.

Luego le salió un bulto bajo la piel. Nos dijeron que sería una bola de grasa. Pero tres meses después se le abrió y él se rascaba y lamía la herida. Era un tumor. No nos iba bien económicamente, pero se trataba de uno más de la familia y mi buen camarada de montaña. Y mi sobrina, que debía tener sólo cuatro años cuando entró en su vida, no concebía su vida sin Rex. Hicimos el esfuerzo y pagamos la operación. Sirvió para alargar un verano más su compañía. Nada más. Pero nada menos. Hasta el final conservó la energía y entusiasmo montañero. El último domingo que me lo llevé de excursión, subimos un par de picos que eran un juego de niños: el Matagalls y Les Agudes. Poca cosa para tropa tan avezada, pero disfrutó de lo lindo y fue la digna despedida de sus amadas montañas.

Ahora está donde se van los animales al morir. Estoy seguro que es un enorme prado verde, lleno de sus queridos y olorosos árboles y muchísimo espacio donde correr e investigar, con riachuelos de agua clara donde chapotear y refrescarse. Aquí y allí algunas clapas de nieve en las que retozar. Y mi hermana Maite, que con tanta paciencia atendía a nuestros clientes, está junto a él, tirándole palos que ir a buscar y dándole órdenes que él obedece, o no, dependiendo de que haya algo más interesante que descubrir en ese otro mundo.

Y entre las flores de ese enorme prado, cálido y lleno de luz, aparece sin duda la cabeza de Bongo, dispuesto a arañar el morro de Rex y correr ante sus fauces.

Aquí abajo ya no puedo escuchar su agitación cuando desde muy lejos detectaba el sonido de mi bicicleta acercándose a casa.

En la cárcel me lo imagino junto a mí, en la soledad de la celda o durante los paseos por el pequeño patio. Me habría hecho mucha ilusión.

Su existencia, como la nuestra, ha sido real en tanto en cuanto ha sido experimentada por aquéllos que le querían. Tenía sentido en tanto que nos daba cariño y compañía. Él ha cumplido con la tarea que el Gran Director de escena le había encomendado: alegrar nuestra existencia.

Ahora nos espera, con paciencia y sin prisas, el día que se cierre el telón también para nosotros y nuestro papel en el gran teatro del mundo haya finalizado.

Entonces su alegría será inmensa, porque podrá guiarme él a mí en todas esas excursiones a las montañas del cielo, que sin duda serán tan hermosas, si no más, que las existentes a este lado.

De haber seguido entre nosotros, hubiese estado dispuesto a rellenar una instancia dirigida a las autoridades solicitando permiso para que pudiese disfrutar de su compañía. No cabe duda, habrían respondido con un lacónico “No autorizado”. Entonces no hubiese quedado más remedio que inscribirlo entre los amigos admitidos a “comunicar” con un cristal de por medio.

Él habría intentado tumbar el vidrio e incluso la cabina de hierro con tal de darme un lametón. Yo habría sido feliz de ver su cola agitada en señal de alegría y su ladrido retumbar en el penal.

Pedro Varela


TORTURA PSICOLÓGICA CARCELARIA


Este fragmento de la carta que Pedro Varela nos envía desde prisión demuestra hasta que punto se puede jugar de forma arbitrataria con las normas carcelarias. No incluimos la carta en su totalidad por su extensión, y que trata de un preámbulo sobre las situaciones que le han llevado a la siguiente conclusión: una serie de trucos en cadena que funciona de la siguiente manera:

"Para tener la condicional tienes que haber estado en tercer grado; para estar en tercer grado tienes que haber tenido permisos;
para tener permisos debes acabar el " El PIT (Programa Individualizado de Tratamiento) " que se otorga arbitrariamente a pesar de haberse pedido de forma reglamentaria, y que, en el transcurso de un tiempo no estipulado, se puede negar o quedar (por "olvido"), simplemente, obsoleto."

Esa es la cadena.


Sin ir más lejos, esta misma tarde hemos tenido otra muestra más de esa arbitrariedad.

Hace unas semanas Pedro recibió una carta donde se le pedía una entrevista en prisión, éste solicitó el permiso oportuno y se le comunicó que había sido aceptado de forma oral. La fecha se fijo para hoy día 14 de Junio a las quince horas, por lo cual dos semanas antes de esta fecha se convocó a los periodistas provenientes de Alemania para hoy, dia fijado para la cita.

A las quince horas, tanto periodistas como fotógrafos, estábamos en el acceso de control de Brians I. Ante nuestro estupor se nos comunica que allí no saben nada de eso. Insistimos con la esperanza del error reparable, nada que hacer. Después de una hora de calor sofocante se nos comunica que ha llegado el permiso justo en aquel momento pero denegado!!

La casualidad es prodigiosa: El permiso llega UNA HORA más tarde de la fecha y hora programada semanas antes.

Si solo el 0,0005 por ciento de esa sofisticación se utilizara en este país, de forma positiva, daría gusto.

Los periodistas alemanes se han ido con las manos vacías pero no del todo, cubrirán el artículo con una propaganda nefasta sobre las instituciones en España y no podremos decir que no dicen la verdad.

Nos invade la vergüenza ajena de pertenecer a un país que, como decía mi padre, está más cerca de África que de Europa (si es que queda algo de ella).
 


DON PEDRO VARELA, UN INOCENTE EN PRISIÓN.


No conozco personalmente a don Pedro Varela, ni siquiera era cliente de la Librería EUROPA que regenta en Barcelona, y que nunca he pisado. Me acuso de haber adquirido allí recientemente un libro, por correo, para ayudarle en la escasa medida de mis posibilidades. De un autor maldito para el progresismo memo, don Fernando Sánchez Dragó, tan heterodoxo como siempre. Genio y figura.

Y estoy contento de que mi intuición jurídica no me haya fallado, y don Pedro Varela sea inocente, pues su “delito” es idéntico al de quienes acaban de ser absueltos por la Sentencia núm. 259/2011 del Tribunal Supremo, de fecha 12 de abril pasado, cuyas 217 páginas debo a la amabilidad del ilustre Abogado de Barcelona mi buen compañero –y desde ahora amigo-, don Fernando O.

En los dos casos se trata de libreros y editores de Barcelona, que en el lícito ejercicio de su actividad comercial y empresarial han publicado, distribuido y vendido libros que presentan una visión diferente de la segunda guerra mundial, que dan voz a los escasos supervivientes de los vencidos, o que interpreten de forma minoritaria hechos históricos.

Siempre se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, excepto en España, donde los vencidos de la guerra civil están reescribiendo la historia, según su particular interpretación, coaccionando y violentando a la propia Real Academia de la Historia, y “enjuiciando y condenando” a don Luis Suárez Fernández, uno de nuestros mejores historiadores. Y es que la ignorancia es muy atrevida, y el PSOE es un partido totalitario, dirigido por un botarate y un aprendiz de Rasputín.

Pero, ¿Qué van a saber estos majaderos del Instituto de España y de las ocho Reales Academias nacionales que forman el Senado del saber español, cuando ellos el único senado que conocen es el de los politicastros arribistas que no sirve para nada, pero que nos cuesta un riñón?

La Sentencia, de la que ha sido Ponente don Miguel Colmenero Menéndez de Luarca, ha sido dictada por mayoría de la Sala Segunda de lo Penal, integrada por cinco Magistrados, de los que uno ha disentido del criterio mayoritario, don Andrés Martínez Arrieta, formulando un Voto Particular, que ocupa los folios 198 a 217 de la Sentencia en cuestión.

Los Magistrados que han votado a favor de la Sentencia han sido, además del Ponente, obviamente, don Adolfo Prego de Oliver y Tolivar, don Alberto Jorge Barreiro y don Diego Gancedo.

Aunque la Sentencia entiendo que es irreprochable en buena técnica jurídica, -hasta donde alcanzan mis cortas entendederas y escasos conocimientos-, confío y espero que no sea modificada, en su caso, por el mal llamado “Tribunal” Constitucional, que ya sabemos es un órgano politizado, con un papel vicarial al servicio del partido que les nombra, en este caso el PSOE, que ha designado “a dedo” a la mayoría de sus integrantes. Así funciona el Constitucional, y hora es ya de decirlo, con toda claridad, para evitar ser cómplices de tan lamentable situación.

Los Fundamentos de Derecho de la absolución integran los folios 166 a 185 de la Sentencia, y su comentario, dada su amplitud, coherencia intelectual y profundidad, la dejo para un artículo posterior, Dios mediante, para evitar que este texto resulta excesivamente largo y complejo.

De cualquier forma, y en síntesis, el Tribunal Supremo considera que la edición, distribución y comercialización de publicaciones heterodoxas, pues se apartan de la versión que podríamos llamar oficial de la historia, no constituye delito alguno, pues está amparada y protegida por los derechos fundamentales a la libertad ideológica y de expresión, que consagra la Constitución española de 1978.

Don Pedro Varela está condenado, en virtud de una Sentencia firme de la Audiencia Provincial de Barcelona, a la pena de un año y tres meses de prisión, es decir, quince meses. El próximo domingo día 12 cumplirá medio año en prisión, desde su ingreso voluntario el 12 de diciembre de 2010. La junta de tratamiento del centro penitenciario acaba de denegarle un permiso para poder ver a su esposa e hija, de pequeña edad, a la que lleva seis meses sin ver… ¿Qué humanidad y que equidad hay tras esa resolución, dictada, no cabe duda, obedeciendo instrucciones políticas del gobierno catalán, que tiene transferidas las competencias en materia de ejecución penitenciaria.

De los funcionarios de prisiones nada esperamos, pues sabemos que son unos mandados, y que hay órdenes políticas de acabar con la Librería EUROPA y la Editorial OJEDA de la forma que sea, y mantenerle en prisión el mayor tiempo posible es una buena forma de estrangularle, social y económicamente, pues se trata de dos pequeñas empresas, de gestión personalista, a las que don Pedro ha dedicado su vida.

Pero la verdad es que nos extraña mucho la dejadez del Juzgado de Vigilancia Penitencia correspondiente, que no resuelve el recurso contra la denegación del tercer grado, formulado el 3 de marzo pasado, es decir, hace casi tres meses y medio, y que no insta de oficio su libertad condicional, habida cuenta de que la Jurisprudencia del Tribunal Supremo no considera delito los hechos por los que Varela sufre la pena de prisión.

Quienes amamos el Derecho, pero, sobre todo, la Justicia, nos preguntamos: ¿Qué hace todavía don Pedro Varela en prisión? ¿Acaso no quedan jueces que actúen con equidad y busquen la Justicia en sus resoluciones…?

Siempre he tenido en la más alta estima a los Jueces españoles, pues considero que, salvo alguna excepción politizada, están por encima de los convencionalismos sociales, y aplican el Derecho como medio para obtener la Justicia, pero ya empiezo a dudar de mis propias convicciones, viendo casos como en que comento, y otro que he vivido y sufrido en mis propias carnes.

¿Es que estamos pasando del Juez titular de un poder del Estado, del Juez autoridad, al Juez acomodaticio, que “legaliza” todo lo que le pide el Ministerio Fiscal, que como por desgracia sabemos, es en muchas ocasiones el brazo ejecutivo –y en ocasiones ejecutor- del Gobierno de turno en los Tribunales?

Reitero la pregunta anterior: ¿quedan Jueces justos en España?


Ramiro G.m.

Ex Profesor de Derecho de la Universidad de Zaragoza, Juez y Fiscal Sustituto. DEA en Derecho. Abogado.

Académico Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.
 


DENEGACIÓN DE PERMISO PARA VISITAR A SU HIJA


El domigo dia 12 de Junio se cumplen seis meses del encierro de Pedro Varela. En todo este tiempo no ha podido tener ningún contacto con su hija. No queremos dramatizar, solo les remitimos a la sección de Documentos donde se encuentra la negación del permiso de visita.

Es una acción abominable, una más de las que se han cometido y se cometen contra Pedro Varela, pero ésta la podríamos, además, calificar de vil y rastrera.

¿Esperan que así Pedro baje la cerviz? Pues que lo hagan sentados. No le conocen.

Änimo Pedro!!

 


Carta  Nº 24. Marzo 2011


Agradezco a todos las muchas cartas, los mensajes de solidaridad y la ayuda y visitas constantes. Vuestro trabajo a favor de la libertad de expresión y de información no será en vano.

No debéis preocuparos por mí, aquí estoy bien “protegido”, la comida es más que suficiente, aunque pueda resultar monótona, los funcionarios son correctos y hacen su trabajo. Tengo la ropa y las lecturas necesarias.

La única tortura psicológica es la imposibilidad de encontrar el silencio y la soledad indispensables para trabajar, leer, escribir, estudiar y orar, al tratarse de un módulo fuera de lo común y pequeño, que carece de biblioteca y no ofrece apenas actividades intelectuales.

La vida en la celda (casi 16 horas) está supeditada al interno que te acompañe, cuyos intereses aquí no suelen ir más allá de fumar y tener su tele encendida a todas horas para evitar la paz que da el silencio.

Pero hay que tomarse estas incomodidades para el espíritu como parte de nuestro pequeño sacrificio. Poco a poco voy dominando la difícil técnica de abstraerme de lo que me rodea (ruido, anuncios, movimiento, conversaciones) y concentrarme en la lectura de algún libro interesante. Más difícil resulta escribir en esta situación.

Pero basta de quejas. Somos objeto de persecución y prisión por un supuesto delito de opinión. Eso es lo decisivo. ¡Y a eso nos oponemos!

Es sabido que los medios de comunicación, periódicos, radios o cadenas de televisión, suelen ser las terminales de un partido político determinado y, en todo caso, responden a tendencias ideológicas o políticas concretas. Y los partidos se han convertido, a su vez, en terminales de las entidades financieras que son, en última instancia, quienes posibilitan su existencia.

Ahora bien, me dirán, gracias a Montesquieu la separación de poderes impide que los jueces o fiscales se conviertan a su vez en terminales de grupos de presión de ningún tipo.

Sin embargo, la realidad nos muestra que existe un proceso de fusión práctica de los tres poderes. Baste recordar los tejemanejes de los partidos para asegurarse la tendencia dominante en el Tribunal Constitucional o los casos en su día mediáticos de Ruiz Mateos, el juez Gómez de Liaño o Mario Conde, donde la “Justicia” se doblegó ante la política, y ésta a su vez ante el poder económico.

Nuestro caso vuelve a poner en evidencia esta conclusión, por cuanto entidades ideológicas tremendamente politizadas, cuales pueden ser el “Movimiento Contra la Intolerancia”, del muy intolerante Esteban Ibarra (que además de recibir subvenciones millonarias del Gobierno en plena crisis económica, no tuvo un pasado tan “pacifista” como quiere hacer creer), presionan a la Fiscalía de Madrid para que se cree una fiscalía especializada (consiguiéndolo finalmente) en lo que los manipuladores del lenguaje han dado en llamar “delitos de odio”. El objeto real de su trabajo es perseguir a una parte de la población en base a sus tendencias políticas.

En Barcelona, como ya hemos expuesto anteriormente, los vividores de SOS-Racismo tienen sus amigos jueces y fiscales, absolutamente politizados como el retirado J. María Mena, que puso a sus amiguetes ideológicos en los puestos clave para controlar a los supuestos heterodoxos, amparándose una vez más en unos “delitos de odio", normalmente inventados.

Repitámoslo: las ONG ideológicas, los periódicos y los partidos son terminales de las finanzas, y no al revés.

Estos fiscales-políticos presionan a juezas noveles* o feministas de la siguiente guisa: “Si ya lo sé, no es lo suyo, pero es por una razón de Estado, se trata de darles un escarmiento, una medida ejemplarizante, dejemos que prueben la prisión.” En realidad no lo hacen por razón de Estado, ni siquiera porque la sociedad lo reclame (¿cuántos hay que apoyen el secuestro de libros y el encarcelamiento de editores?), lo hacen por razón de Gobierno, pero más exactamente por razón ideológica y la correspondiente animadversión personal. Esto es así y no de otra manera.

¿Con qué problema nos encontramos? En realidad con dos. Uno es que ante la presión de una minoría se crean dos fiscalías especiales al efecto, en Barcelona y Madrid, que son auténticos cargos represores, contrarios al concepto humanista de libertad y que, conculcando nuestros derechos fundamentales, son utilizadas de plataforma para criminalizar a quienes les venga en gana, colocándoles la simple etiqueta mágica de “delito de odio”.

El otro problema es que esas mismas minorías introdujeron por la puerta de atrás “leyes del bozal” tremendamente elásticas y en las que puede entrar cualquiera, con el único objeto de legalizar la persecución de ciertos libros, ideas o simples simpatías con épocas históricas, facilitando a las mencionadas “fiscalías del odio”, creadas ad usum, los medios jurídicos para crear la figura legal del “enemigo” ideológico del Sistema, permitiendo su persecución y represión.

Hecho esto, más de un juez cae en la tentación de firmar una orden de entrada y registro, confiscación y detención en base al “discurso de odio” que les presenten estos profesionales de la criminalización del ciudadano que no pueden doblegar (para mayor desdoro de su carrera personal y por ende de la profesión). Habrá pues que orar para que un más alto sentido de la justicia ilumine a los magistrados y fiscales, no dejándose arrastrar por una justicia evidentemente política. Porque de seguir por ese camino, los auténticos fomentadores del odio corren el riesgo de derrotarse a sí mismos, al ponerse en evidencia ante la población.

Un buen número de los problemas que perturban la vida de los Estados y de la llamada democracia son de la categoría de los delitos que el derecho penal considera artificiales; es decir, aquéllos que dependiendo del gobernante y de la situación mediática hoy son delito y mañana no lo son.

Unos delitos llevan la gravedad en sí mismos (como el asesinato), otros dependen de la voluntad de quienes quieren que existan (nuestro delito de edición de libros).

Pero un funcionario cobra su sueldo y los ciudadanos se lo pagan. De ahí que un día pueden dejar de pagárselo. Para justificar su lugar ante el abrevadero, su sueldo a fin de mes y la razón de su existencia, han de inventar el delito y han de inventar el delincuente.

Pero, ¿cuánto tiempo piensan que podrán tomar el pelo a quienes se supone que son objeto de su protección?

La población, en realidad, tiene otros intereses y otras preocupaciones; pero esta minoría ofuscada pretende hacernos creer que es necesario confiscar libros y condenar a los editores.

Muchos problemas tienen su origen en las deficiencias de quienes gobiernan y la cabezonería por permanecer en sus propios errores, manteniendo los delitos artificiales por excelencia.

Lo absurdo de nuestra situación pone en evidencia la artificialidad de una serie de afirmaciones legislativo-judiciales que no son más que humo para cubrir un abuso continuado de poder.

Por eso, quienes hoy nos persiguen están derrotados de antemano.

La resignación es virtud para casos perdidos. Quien resiste, vence.



*La juez que nos condenó, doña Estela Pérez Franco, lleva diez años opositando, sin éxito, a una plaza de secretaria judicial o jueza indistintamente; no será pues una lumbrera. Pero sobre todo hay que resaltar el hecho conocido de que una juez sustituta (lo son normalmente por un año y nombrados de forma bastante arbitraria) no garantiza la neutralidad e independencia judicial efectiva, como ha señalado el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. El coladero del “cuarto turno” es a su vez el origen de buena parte de la corrupción e ideologización del sistema judicial, como ya demostró en su día Santiago Vidal al condenarnos a cinco años de prisión en 1998 por la venta de nuestros libros.

 


Carta nº 23. Febrero 2011


Es sabido que el poder suele promover una propaganda inducida desde el Sistema en favor de sus intereses. Con ello se constituye una fachada denominada “Opinión Pública”, que no es otra cosa que la opinión publicada. En la carta anterior habíamos definido a los medios de comunicación y a los partidos políticos como meras terminales de entidades financieras, de las que en última instancia dependen.

Elementos plutocráticos deciden de forma clara y contundente como reconducir a la opinión pública para supeditarla a los intereses de los poderes fácticos.

Europa evolucionó durante siglos para dar voz a los que no la tenían normalmente bajo el feudalismo, la monarquía o incluso bajo régimen eclesiástico. Pero esa evolución, sin duda positiva, quedó pronto truncada ante la aparición de otros poderes, en sustitución de los anteriores, pero sin principios y con el objetivo claramente definido de dominar a fin de acumular más poder y por tanto mayor capacidad de manipulación. El proceso, aparentemente democratizador, deviene hasta nuestros días como una auténtica farsa.

Pero en nuestra época la voz de los sin-voz se ha abierto paso, cuanto menos, en la red de redes, las redes sociales y la comunicación instantánea entre cualquier lugar del planeta, lo que permite una auténtica libertad de expresión, en tanto los nerviosos poderes en la sombra no consigan —ya lo insinúan más claramente, como lo hemos denunciado en estas cartas— pulsar el interruptor central que desconecte Internet a nivel nacional, continental e incluso planetario.

Mientras esto no ocurra —es cuestión inventar una nueva excusa con otro auto-atentado bajo bandera falsa—, la pluralidad, al menos de forma cibernética, está asegurada. Como contrapeso, la industria de los medios de comunicación intenta debilitar, cuanto más mejor, cualquier información que no emane de sus centrales.

Francotiradores como “Reporteros sin fronteras”, Assange y su “Wikileaks” y todas y cada una de las webs o blogs de interés, como puede ser el nuestro al ofrecer información directa no controlada por el sistema, impiden la omnipotencia de los poderosos y mantienen a los sin-voz con voz.

Sin embargo, no podemos menospreciar los aún poderosísimos mecanismos de hacer percibir la realidad de una forma determinada. De ahí la importancia de mantener la fluidez en la comunicación, que ha de ser rica y variada, primero entre nosotros pero acto seguido con las personas y grupos honestos que tengan algo interesante que decir, sean cuales sean sus perfiles ideológicos, étnicos o culturales.

Si siempre hemos abogado por la superación de las artificiales divisiones de izquierdas y derechas que debilitan al pueblo, ahora más que nunca la alternativa es sólo una:
la Humanidad frente al dios Mammón.

Pedro Varela
 


Carta nº 22. Febrero 2011



El momento difícil que el enemigo de la Verdad nos quiere hacer pasar, nos ayuda y fortalece. Con semejantes acciones ellos se envilecen y a nosotros ennoblecen. Mal negocio el suyo, pues cuantos más libros secuestran mayor es el interés que despiertan esos mismos al público, como a mayor número de personas encerradas por causas parecidas a la mía, más curiosidad despiertan en la sociedad estos nuevos heterodoxos.

Así pues, mentira, ¿dónde está tu victoria?

No importa lo masiva y bien organizada que sea tu propaganda. A largo plazo la Verdad acaba por imponerse.

¿Creen que ocupan los resortes del poder?¿Que puede encontrar algún juez corrupto? ¿Que han creado fiscalías ideológico-políticas al efecto? ¿Qué tienen sus agentes infiltrados en los medios de comunicación para manipular la opinión pública? Vivimos en una sociedad abierta y al final todo se sabe. ¿Quiénes son? “Por sus hechos los conoceréis”, nos advertía el Salvador.

Recientemente el gobernador israelí de Connecticut, Joe Lieberman, anunciaba la necesidad de desconectar Internet a nivel nacional en EEUU, como ya se ha hecho en China y recientemente en Egipto. ¡Ojo al parche!, pues los tiros van esa dirección. Y sin embargo, ¿qué tiranía consiguió en la Historia la absoluta impermeabilidad del disidente hacia el exterior? Ni siquiera la extinta URSS con su feroz sistema de represión pudo doblegar a un Solzhenitsyn. Ahora los mismos que impulsaron allí el más brutal de los aparatos opresores están implantando en Occidente una segunda edición del mismo.

¿Para qué si no las “leyes del bozal” que se extienden como el aceite por Europa? ¿Qué necesidad tendríamos de un interruptor que desconectase Internet con un simple gesto? ¿Para quiénes están construidos los recientes campos de concentración en EEUU?¿Qué otro sentido tendrían esas medidas sino recortar las libertades civiles a largo plazo? Incluso la tradicional defensa popular del estado helvético, que requiere que cada ciudadano en edad militar posea en casa su armamento reglamentario (lo que nunca fue un problema para los suizos), será modificada para que los autóctonos no puedan defenderse del poder globalizante.

¿Qué sentido tendrían los repetidos secuestros de libros en un país donde, como España, no existe un índice de libros prohibidos? ¿Por qué ese interés en encerrar al editor que esto suscribe?

Tristes personajes éstos que abanderan la lucha por el progresismo, palabra sin duda atractiva pero carente de contenido porque no son otra cosa que los ejecutores de los designios del poder real. Y, como siempre ocurre, ellos mismos serán un día defenestrados, el día que dejen de ser marionetas útiles o despierten ante la incongruencia entre lo que dicen y lo que hacen.

Si realmente buscan la Verdad, estamos del mismo lado y no rehuirán el debate, pero si responden intentando neutralizar a quien les contradice, se ponen en evidencia.

No hacen sino dar coces contra el aguijón, creen habernos puesto en crisis pero, como es sabido, cualquier crisis es una buena oportunidad si sabes aprovecharla. Sin darse cuenta les hemos conducido a nuestro campo y ellos, no nosotros, han despertado un interés que puede convertirse en oportunidad y luego en ventaja.

Cierto, les hemos criticado duramente. ¿Habría de ser de otro modo? No olvidemos que el derecho a la legítima defensa es de comprensión general, y acorralado injustamente el gato se defiende boca arriba. Pero tras toda crítica existe una intención positiva si se es capaz de leer entre líneas. Si el debate fuera equitativo, cualquiera de las partes detectaría esa positividad e intentaría compartir puntos de la misma, porque hay que buscar y encontrar esos puntos en común que, de seguro, existen.

Pero si sólo es el titular lo que buscan para aniquilar al de enfrente, no llegarán a ninguna parte. Nosotros no hemos obligado, ni obligamos, ni obligaremos nunca a nadie a comprar nuestros libros. Nuestras puertas están abiertas, no sólo a los que quieren identificarse con lo que decimos sino a todos en general.

¿Cómo terminará este combate? Si no lo adivinan, se lo puedo adelantar:

Confiados en sus resortes, creerán habernos aniquilado para siempre pero seguirán sin entender que no se trata de un negocio, una actividad editorial o un francotirador y sus “locuras”, sino de una cuestión de principios.



Aceptar que nos pueden pisotear sería suicida por lo que no lo consentiremos, lo afirmo por si había alguna duda.

Ellos pueden secuestrar libros, destruirlos y encerrar al editor, pero eso es un planteamiento meramente material y nosotros partimos de un punto de vista diametralmente opuesto: el de la invencibilidad del Espíritu.

Así pues, como afirman nuestros clásicos: «Al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma, y el alma sólo es de Dios...» ¡¡Sea!!



Pedro Varela

 


Carta 21. Febrero 2011

El arma que ha ido sosteniendo el predominio de la política sobre el derecho natural ha sido el delito político.

Esta modalidad de delito no consiste en la transgresión de aquella ley moral de quien está por encima de la voluntad de los hombres, sino en la de una orden dada por quienes ejercen el poder y que lo mismo puede ser inspirada por un alto sentido de la justicia como en una de las múltiples deficiencias que en un momento dado pervierten la inteligencia humana; lo mismo da para el caso que se deba a una alucinación como a un egoísmo o un error de quien no tiene la capacidad suficiente o malintencionadamente manipula la ley a su interpretación para aplicarla según sus estrechas miras políticas o/y ideológicas o, lo que es peor, según las indicaciones de determinados grupos humanos y sus intereses particulares.

Es un acto, consecuentemente, que tanto puede coincidir con otro por su naturaleza delictiva, como encontrarse bien lejos, por no tener más deseo de maldad que el más artificial de los delitos artificiales. De esta alternativa resulta que la primera y mayor responsabilidad que se deriva no es necesariamente de aquel que la comete, sino, muy al contrario de aquel que la legaliza o, en realidad, la impone.

Al delito político le acompaña siempre un reconocimiento de su falta de sustancialidad por parte del mismo que lo define, y la confesión que el fundamento de la nueva ley y la orden de aplicarla contra alguien, no está tanto en perseguirlo, sino en el extremo contrario, o sea en esforzarse por impedirlo. La contradicción se produce, además, cuando para neutralizar a quien se supone comete el delito político, se le acusa indistintamente de lo uno y de lo contrario, obligándole a aceptar que él es, precisamente, el ejecutor de aquello que discute o cuya existencia pone en entredicho. Una posición falsa, porque cuando se lleva a la práctica, se convierte, en la mayoría de los casos en un fermento de revuelta futura.

El proceso civilizatorio ha convergido a establecer normalmente un número creciente de garantías, para evitar la posibilidad de equivocaciones en el juicio; la utilización de un juicio como instrumento de represión ideológico-política al servicio de una minoría interesada es siempre un asunto peligroso.

Lamentablemente, los hechos demuestran que, pese a las muchas garantías, sigue produciéndose una sustitución de la justicia con aquella máxima negación de la misma que consiste en saltar por encima, con una impunidad legalizada y asegurada desde el poder.

Para un pueblo no hay peor disolvente social que el que esta impunidad en la persecución ideológico-política se convierta en ley. Su malicia esencial solo puede ser superada por el método de imponer la arbitrariedad desde la precisa definición del delito, porque entonces todas las garantías legales, las precauciones procesales y la rigurosidad al aplicadas sirven de instrumentos de imposición de la justicia que habrían de evitar. Y la fórmula de este refinamiento es precisamente el delito político, que permite utilizar la ley para cubrir cualquiera de las decisiones que no interesan al poder.

Es sabido, incluso, que utilizando la potestad de definirlo, se han llegado a dar efectos retroactivos a la definición, para castigar, por motivos políticos, y amparándose en ella, actos autorizados anteriormente.

Para evitar estos excesos hay que poner al legislador sujeto a la ley ya que abusando de la facultad de definir el acto delictivo, el legislador se convierte en delincuente, dada la mayor gravedad que comporta utilizar el poder para supeditar la ley moral a su interés egoísta, convirtiendo al ciudadano inocente en delincuente.

Cuando un acto, de por si delictivo en sí mismo, es dirigido por la autoridad que se supone ha de imposibilitar la preponderancia del abuso sobre la justicia, el delito es aún más grave.

Por eso los actos que permiten a un Estado perseguir a un ciudadano por un supuesto delito de opinión, tienen una gran dosis de inmoralidad , por cuanto un hombre , por un hecho accidental ocupa una posición de poder , tiene potestad para imputar delitos y sus funcionarios aplicarlos arbitrariamente, al servicio de una voluntad interesada.



(*)Según adaptación del texto de Maspons y Anglasell, Barcelona 1963.
 

Desde siempre los sistemas hipócritas, o sea la democracia, aunque en parte también el marxismo leninista que se las daba y da de ‘democrático’ (muchos países comunistas incluían en su nombre la palabra ‘democrático’, como la República Democrática Alemana), han tenido la pretensión de que ‘no hay delitos de pensamiento o políticos’, todos son delitos ‘comunes’. Así tratan de ocultar toda persecución por motivos ideológicos tras la acusación de ser delitos de orden común.


Carta 20. Diciembre 2010

Pedro Varela: Cartas desde prisión
Defendeos cuando la represión inicia, porque luego será tarde.


”Nuestros antepasados de la Revolución Francesa creían sinceramente en la existencia de los derechos del hombre y del ciudadano. No sospechaban que tales derechos nunca habían sido comprobados por la observación, que son sólo construcciones del espíritu. En verdad, el hombre no tiene derechos sino necesidades. Estas necesidades son observables y mensurables. Para el éxito en la vida es necesario que sean satisfechas. El derecho es un principio filosófico. La necesidad, un concepto científico. En la organización de nuestra vida colectiva hemos preferido nuestros caprichos intelectuales a los datos de la ciencia, y el triunfo de las ideologías consagra la derrota de la civilización.”


Alexis Carrel en La Conducta en la Vida




Cuando usted lea estas líneas me encontraré camino de prisión, cumpliendo una condena privativa de libertad.

¿Cuál ha sido mi crimen? No se asuste, no soy culpable de asaltar bancos (lo cual estaría hasta cierto punto justificado para muchas familias), comerciar con drogas, falsificar billetes, asesinato con premeditación, ni trata de blancas… sino de un mero delito de opinión.

¿Delito de opinión? Sí, en nuestro país existen, en pleno siglo XXI, y por muy increíble que resulte, libros, escritos, investigaciones, pensamientos, ideas, en definitiva: opiniones prohibidas. ¿Prohibidas? Efectivamente, no hemos encontrado lugar alguno donde así conste; pero los hechos, la REALIDAD, que es lo que cuenta, es que se secuestran libros, son enviados a la hoguera (no de forma figurada) y se condena a prisión a quien los edite o distribuya.

¿Mi delito? Haber puesto al alcance del público libros heterodoxos. Habrá algo más, ¿no? No, nada más. Siquiera soy el autor de los libros, simplemente los he puesto a disposición de los interesados. Es cierto, además de libros he organizado conferencias de los autores y presentaciones de los nuevos títulos, a menudo boicoteadas por la chusma callejera, pero mucho más a menudo aún, por las autoridades togadas y uniformadas.

Cierto, que yo sepa no existe un Índice de libros prohibidos en España. Tampoco hay autores prohibidos ni, en teoría, ideas prohibidas. Ni tan siquiera hemos podido encontrar al Censor o Gran Inquisidor responsable de llevar a cabo dicha represión. Aunque sí a quienes se han auto-investido como tales.

Pero el Poder tiene sus resortes, sus comisarios soviéticos, sus demonizaciones, para conseguir que el público aplauda cuando, tras convencerles de que tiene la rabia, se dispone a neutralizar al disidente para enviarlo a las sombras, colocándolo fuera de la Humanidad y fuera de la ley.

Las excusas que proponen son varias y terribles: algunos de los libros que publico o sus autores (recordémoslo, no soy siquiera autor de los mismos) fomentarían el odio y la animadversión hacia ciertos grupos humanos. Si un autor, por ejemplo, denuncia el poder de la alta finanza internacional en manos de sionistas neoyorquinos, los Grandes Inquisidores hacen una lectura sesgada de la obra para concluir que Pedro Varela (el editor) forzosamente “odia” a dichos sionistas y “los cree culpables de todos los males del mundo” (sentencia judicial). Si otro autor llega a la conclusión de que la inmigración masiva forzada acabará con la diversidad de los pueblos y naciones del planeta y, para empezar, con la Europa blanca que los recibe; realizan una nueva lectura sesgada deduciendo que Pedro Varela, por haber publicado a dicho autor, “fomenta el odio” contra los pobres inmigrantes, que a lo sumo serían objeto y no autores de dicha política de sustitución de la población autóctona europea.

Pero van más lejos. Si un autor investiga a fondo ciertos mitos históricos y llega a la conclusión de que la versión oficial no concuerda con los hechos, ya no pueden perseguir al autor, ni al editor o librero por este hecho (según sentencia 235/2007 del Tribunal Constitucional). ¿Pero se contentan con la decisión del alto tribunal? Desde luego que no. Entonces realizan contorsionismo jurídico para afirmar que Pedro Varela, el editor, aunque puede negarlo o dudarlo, según la Constitución, sin embargo “justifica el (supuesto) holocausto” (¡y por tanto promueve dicho supuesto crimen en el que ni siquiera cree!). “Crimen” que algunos de estos historiadores revisan a fondo para poner en entredicho. Y eso queda evidenciado, continúan alegando, por el hecho de que este editor “fuera de la ley” publica asimismo textos facsímiles de autores alemanes de una época histórica de Europa concreta. ¿Un libro sobre economía nazi y cuál fue su solución al paro y a la crisis económica? Fomenta ¡el holocausto! Un libro sobre las diferencias de IQ (coeficiente intelectual) en las poblaciones de EE.UU. según el investigador judío H. J. Eysenck? ¡Sin duda el editor pretende fomentar el odio a las minorías (bien pronto mayorías) raciales! ¿Un documento histórico como el Mi Lucha de Hitler (es decir como el Libro Rojo de Mao o El Capital de Marx)? Ya no es parte de la Historia universal, sino un instrumento para promover el odio e incitar al crimen… ¿Un autor pone en evidencia la concomitancia entre Sionismo político, lobby judío americano, alta finanza internacional y anti-cristianismo militante (como hace el israelí Israel Shamir)? Lo que pretende el editor del judío Shamir (es decir el que esto suscribe) es que el mundo odie a los sionistas…


Pero la realidad es que para ellos soy un heterodoxo, y por eso me consideran un enemigo ideológico del Sistema. Por eso me quieren fuera de circulación, no por otra cosa.

En realidad se trata de que el público no pueda llegar a leer ciertos textos, pensar por sí mismo y, sobre todo, que a pesar de ello se siga creyendo con la libertad de comprar los libros que le vengan en gana.


Aquí no podemos extendernos y es tema para una próxima carta, pero baste con recordar que la “Invención de delitos raciales” era una de las 11 recomendaciones principales para la transformación y disolución de la Europa Cristiana según los “intelectuales” de la Escuela de Frankfurt. Otra era promover “Grandes migraciones para destruir la identidad cultural de los pueblos”; así como “El vaciamiento de las iglesias”, implementar “Un sistema legal desacreditado con prejuicios contra las víctimas del delito y no contra los victimarios”, fomentar la “Dependencia del Estado y de sus beneficios”, “Control y estupidización de los medios de comunicación” o “Fomentar la desintegración de la familia” entre otros. La elección es ahora entre nacionalismo defensivo e internacionalismo alienante; es decir, según los censores ideológicos, entre “antisemitismo” y “pro-semitismo”. Si no estás con ellos y a su servicio, estás forzosamente en su contra y pretendes enviarlos sin duda a la “cámara de gas”.

Si un editor promueve autores y pone a disposición del público libros que denuncian dicho plan criminal, debe ir a la cárcel. ¿Se puede hablar de prevaricación del Poder en este caso? En cualquier caso han optado por la vía de la ultrasolución. La prevaricación de parlamentarios, fiscales, jueces o investigadores policiales no sólo es un delito gravísimo; también lo son, al margen de cuál sea la sentencia, las consecuencias del enjuiciamiento mismo, que implica la privación de libertad de un hombre, la cancelación efectiva de los derechos y libertades públicas de quienes querían acceder a esos libros secuestrados, y el cuestionamiento de la autoridad moral del editor, condenado a prisión como un vulgar criminal. Los argumentos para dar vía libre al procedimiento y condena contra el que esto suscribe (lo afirmado en la denuncia y condena “no es algo que pueda considerarse ab initio ajeno al tipo penal de la prevaricación, al menos como hipótesis”) han sido empleados por fiscales y funcionarios policiales audaces contra Varela. Seguramente hay muchas personas contrarias a las iniciativas del Poder para limitar la libertad de lectura, investigación, información, expresión, edición o difusión, sea cual sea el “crimen” con el que lo disfracen. Sin duda, muchas más que aquéllas que favorecen la represión, minoría ofuscada que detenta los resortes del poder real. Lo cual tal vez explique en parte esta maniobra represiva aparentemente imparable que nos anega.

Pedro Varela


AYUDANOS

¿Puede usted ayudarnos a llevar a cabo esta lucha por la libertad de Pedro Varela y la reedición de los libros secuestrados y destruidos?

La Caixa: 2100-0856-98-0101754099

Concepto: LIBERTAD PEDRO VARELA

http://libertadpedrovarela.over-blog.com


 

Mas sobre el caso en La Librería Europa y Pedro Varela de nuevo en el punto de mira de la Policía del Pensamiento


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